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Sábado, 28 Enero 2017 20:25

Max Richeze sobrevive al infierno de La Difunta Correa y levanta los brazos

  • El argentino del Quick Step se lleva el triunfo al imponerse a sus compañeros de fuga Troia (UAE) y Tivani (Unieuro), que llegaba a casa
  • Debido a las altas temperaturas (41º), los comisarios y la organización han decidido recortar los últimos 17,6 km de carrera
  • Bauke Mollema (Trek-Segafredo) conserva el maillot de líder y, a fala de la última etapa, se presenta como virtual ganador de la Vuelta

Todos los aficionados al ciclismo saben que la París-Roubaix es el ‘Infierno del Norte’. Es la carrera de los adoquines, es Arenberg, Mons-en-Pévèle y Carrefour de L’Arbre, algunos de los tramos empedrados más conocidos por todos los buenos seguidores de este deporte. Pero el infierno no solo está en Roubaix, ya que también la Vuelta a San Juan tiene uno propio. Es la zona conocida como Difunta Correa, probablemente la de más calor de esta provincia argentina.

El ‘Infierno del Norte’ es temido por el frío y la lluvia, además de por sus tramos empedrados; el infierno de San Juan, que ya empieza a hacerse un nombre en el ciclismo mundial, es temido por el extremo calor que castiga a todo aquel que pasa por allí. Hasta ahora Difunta Correa era un templo del ciclismo argentino, pero ahora, en adelante, lo será también del ciclismo mundial.

Cuenta la leyenda que en esta zona de San Juan la señora Deolinda Correa salió con su hijo en brazos en busca de su marido, un gaucho. El hambre y la sed acabaron con su vida, no así la del niño, que sobrevivió amamantándose de su madre fallecida. Ahí nació el mito de La Difunta Correa, un paraje donde miles de personas peregrinan cada año y donde se celebra una de las pruebas más populares de San Juan. Es la zona que hoy ha puesto al límite a los corredores.

El pasado 1 de enero, en la Doble Difunta Correa, una de las pruebas de más prestigio del calendario argentino, se alcanzaron los 53º de temperatura. Hoy los ciclistas no han estado muy lejos. De hecho, cuando Tom Boonen, el portavoz del pelotón, se ha dirigido al presidente del Jurado Técnico, el americano Thomas Nee, para pedirle que se aplicara el Protocolo de Condiciones Extremas del reglamento UCI, el termómetro marcaba 44º.

Era tal el calor y la sensación de calor que desprendía el asfalto en ese momento, que los comisarios y la organización no han dudado en atender la petición del belga y aplicar el Art. 2.2.029 del reglamento UCI que,  para velar por la salud de los ciclistas, permite recortar la carrera. Es lo que han hecho, dejando la etapa en 168,1 km en vez de los 185,7 km inicialmente previstos, ya que se han quitado los últimos 17,6 km. Era la solución menos dolorosa para todos.

            De la decena de corredores que iban por delante, sólo tres han conseguido sobrevivir al infierno. Han sido el italiano Oliverio Troia (UAE Abu Dhabi) y los argentinos Max Richeze (Quick Step) y Germán Tivani (Unieuro). Quick Step quería ganar hoy con Gaviria o Boonen, pero al meterse Richeze, el corredor de casa, en la fuga, han decidido jugársela con él. Y lo han conseguido. Primero porque Max, el lanzador habitual de Gaviria, es muy rápido; después porque los llamados gregarios también merecen oportunidades y, finalmente, porque corre en su país.

            Quien realmente llegaba a casa era Tivani, pero el joven (21 años) ciclista del Unieuro ha lanzado demasiado pronto el sprint y el experimentado Richeze (33 años) ha podido superarle. Es la primera victoria argentina en esta edición tan especial del Tour de San Juan… y la cuarta del Quick Step, tras las dos de Gaviria y la de Boonen. Como era de prever, ya han igualado al BMC.

“La táctica del equipo era controlar los primeros kilómetros y, si se formaba una fuga, intentar que entrara yo para que no se desgastaran mis compañeros”, ha explicado Richeze. “Doy las gracias al equipo y a mis compañeros por haberme dado esta oportunidad y a ellos les dedico el triunfo”.

Mollema estaba igualmente feliz. “Doy las gracias a la organización por haber recortado la etapa. Creo que era lo justo porque tanto calor no es nada saludable. Creo que han hecho lo correcto. Mañana será una etapa difícil por el calor y el viento, pero no creo que tenga problemas para llevarme el triunfo”.

La etapa de mañana.

La última etapa de la 35ª Vuelta a San Juan se presenta como una nueva y clara oportunidad para los sprinters, ya que no tiene ninguna dificultad montañosa. El calor y el elevado ritmo que impondrán los corredores, sobre todo los locales, deseosos de brillar ante los suyos, hará que la carrera no sea ningún paseo y que todos se tengan que emplear a fondo.

La etapa consta de ocho vueltas al circuito de circunvalación que rodea San Juan, hasta completar los 138,2 km previstos por la organización. Se espera una media próxima a los 50 km/h y la meta estará situada junto a los talleres del Diario de Cuyo, el más popular de San Juan, sobre todo entre los aficionados al ciclismo. ¿Gaviria o Boonen?, se preguntan todos.

La entrega de premios finales de la 35ª Vuelta a San Juan se efectuará, a partir de las 21.00 h, en el Centro de Convenciones de la ciudad. Y, posteriormente, con la presencia del gobernador Sergio Uñac, la cena de clausura en la Casa del Gobierno. No sólo será la clausura, sino el pistoletazo de salida a las 36ª edición.

Andrea Agostini

Josu Garai